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Atención estas señales, te están diciendo que necesitas ayuda con la gestión de tu peluquería

Nos agobiamos en nuestro negocio de peluquería y no sabemos muchas veces porqué, creemos que no hay suficiente trabajo, que los gastos corrientes son excesivos o que se despilfarra producto, todo esto influye si, pero en un 80% de los casos, que tu negocio vaya mal, solo es causado por una mala gestión.

Estás son las señales o indicadores que te pueden dar la alerta sobre si es el momento de buscar ayuda en la gestión de tu peluquería.

 

1- No alcanzo a pagar las nóminas a fin de mes.

Es uno de los primeros signos de que algo no va bien.

Los primeros meses que pasa lo cubrimos con recursos propios, si los hay, o pidiendo financiación.

Pensando que es algo pasajero, vamos dejándolo pasar sin preparar ningún plan y sin buscar el problema de porqué te está pasando eso.

No esperes a que todo se desmorone, habla con tu Equipo y expón la situación.

Puedes buscar una solución con ell@s, a veces pueden aportarnos ideas o una ayuda inesperada.

2- No hago más que trabajar y no veo resultados en mis cuentas.

Estoy cansado de oír esto, «me mato a trabajar y no saco ni para seguir abierto».

Esta situación es una alerta muy clara de que no estas administrando bien tus recursos, humanos, económicos y/o de tiempos.

Si te pasa esto, piensa que es el momento de parar un poco y mirar que está pasando a tu alrededor.

Saca la cabeza del tocador y empieza a gestionar bien tus recursos.

3- El Equipo no me responde y hay mal ambiente en el salón.

Cuando un Equipo no responde y no trabaja unido, la mayoría de las veces es debido a una mala o nula dirección.

Imagina un barco de vela sin capitán, sin alguien que indique la dirección o que vela subir o bajar.

El caos sería tan tremendo que lo más probable es que el barco termine hundido o varado.

4- Entra mucha clientela nueva en el salón pero no veo que suba la facturación.

La falta de retención es otro indicativo que nos marca la falta de una línea a seguir.

Puede ser que tengamos una buena imagen desde el exterior y una carta de servicios atractiva, respalda por un buen producto.

Esto unido a la buena situación del salón, puede hacer que muchas personas se interesen y entren al salón.

Llevar un control de ésta clientela es fundamental, pero pero hacer un seguimiento de ella es imprescindible.

Ya he hablado antes del software que uso yo en mis salones, Pelugest, gracias a el puedo obtener listados y estadísticas muy útiles sobre mis clientes y sus hábitos de consumo. Pero tienes otros también muy potentes como Shortcuts y otro muchos.

Si te está pasando ésto puede ser por dos razones, tu servicio es de mala calidad o tus protocolos de trabajo y tu Equipo humano no da para más.

Identificar el motivo es el primer paso para poder solucionarlo.

5- No consigo mejorar el Equipo, la gente que contrato se acaba marchando.

La peluquería es un negocio de servicios y para prestar un buen servicio es fundamental tener un buen Equipo.

La selección de los integrantes del Equipo no puede tenerse a la ligera.

Hacer un buen planteamiento del perfil a buscar para seleccionar bien a los candidatos/as es la base de ello.

Evita coger a la primera persona que se ofrezca, que no lleve la necesidad, piensa que si todo va bien convivirás con ella más que con tu familia.

Redacta un anuncio atractivo y no seas racan@ con el sueldo, pero tampoco demasiado esplendid@, debe ser justo.

Detalla bien cuales serán sus competencias y haz siempre una o varias pruebas.

Y por supuesto, si ves que no encaja, indical@ que quizá tu salón no sea su sitio e invita que busque otro sitio donde trabajar.

6- Cada vez me apetece menos ir a trabajar.

Cuando las cosas van mal, es normal que intentemos evadir el problema, pero tienes que ser fuerte y buscar soluciones.

En el momento que empieces a analizar los problemas que te han llevado a ésta situación.

Y empieces a buscar soluciones a éstos problemas, la energía verás que empieza a subir.

La ganas de hacer cosas nuevas también aparecerán de nuevo.

No hay nada como tener un plan para motivarte a seguir.

7- La clientela se queja de mis precios.

Una queja, aunque parezca lo contrario, es algo positivo porque te tiene que llevar a reflexionar sobre ello.

Si solo una persona se queja, no le des importancia, pero si ves que es generalizado, empieza a indagar.

Los precios es un indicativo del servicio que aportas, si a tu clientela le parece caro es porque estas dando un servicio mediocre en función al precio que cobras.

Quizá tu Equipo no de un servicio adecuado o la calidad de los productos no esté acorde con lo que espera tu cliente.

8- No se cómo hacer que entren más clientes en mi peluquería.

Esto es muy habitual y en la época de la comunicación instantánea a mi me llama mucho la atención.

Recuerdo que hace 30 años cuando empecé en la peluquería, mis padres debían hacer verdaderos sacrificios para traer clientes al salón.

Lo más habitual en aquel entonces era el buzoneo de publicidad, bien repartiendo o enviando por correo.

Pero también recuerdo que hicieron un anuncio para los cienes locales y organizaban pasarelas trabando conjuntamente con alguna tienda de ropa de la zona.

Ahora, con las redes sociales el esfuerzo para mostrar nuestro salón y nuestros trabajos es mucho más fácil y económico.

Crear un buen plan de marketing está al alcance de cualquiera, si de ti también, hay multitud de tutoriales en internet y con cualquier móvil tienes la capacidad de hacer fotos increíbles.

Y si no te crees capaz, busca a un profesional que te ayude.

9- Por más vueltas que le doy, las cuentas no me salen.

peluquero ruina quiebra

Imagen de 1820796 en Pixabay

Lo primero que te tienes que preguntar ¿Sabes cuanto tienes que facturar para que te salgan las cuentas?

Si no sabes tu punto de equilibrio, ya puedes dar todas la vueltas que quieras que al final lo único que va a pasar es que te marees.

Aunque lo he puesto como punto final, es lo primero que debería hacer, saber cuanto tienes que facturar como mínimo cada mes o cada día para cubrir gastos.

Y entre estos gastos has de incluir, si o si, tu sueldo, no me vale que me digas que ya cobrarás cuando las cosas vayan mejor.

Si no tienes un sueldo, al final acabarás sacando dinero de la caja y es normal porque tienes que vivir.

Y si eso pasa nunca te saldrán las cuentas por más vueltas que le des.

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1.- ¿Tienes el nivel necesario para abrir tu peluquería?

Tienes que ser consciente que abrir un salón de peluquería no es algo fácil.

Debes estar muy preparado técnicamente en todas las áreas, porque tu seras el responsable último de lo que suceda y ed cómo salgan los trabajos.

Cuando trabajas para otr@ puede parecer que aquello es un filón y que si te pusieras por tu cuenta ganarías mucho dinero.

He de decirte por propia experiencia que eso no es así, por lo menos en España.

Que para que un miembro de tu Equipo le sea rentable al salón ha de facturar un mínimo mensual de 3 veces su sueldo más los costos sociales.

La mayor parte del dinero que entra en la caja va destinado a pagar gastos.

Y que muchos meses tu Jefe, Jefa o propietari@ de la peluquería no se lleva dinero a casa o gana menos que tú.

Por desgracia montar una peluquería en la mayoría de los casos en un acto de fe en ti mism@, que te hará crecer personal y profesionalmente … o no.

No quiero decir que si lo haces bien no ganes un buen dinero, pero tienes que hacerlo bien desde el principio y sobre todo, dejar al artista que llevas dentro de vez en cuando de lado y centrarte en los números.

Por otro lado tu figura puede ser la de inversor y realmente no tienes idea de peluquería, en ese caso, mi consejo es que busques a un buen/a director/a de salón, para que te ayude.

Si después de leer ésto sigues decidido/a, tienes todo mi apoyo y por supuesto te invito a seguir leyendo.

2.- ¿Porqué quiero abrir una peluquería?

Muchas veces la situación nos obliga a abrir un negocio cuando lo que realmente queremos es trabajar para otros.como abrir una peluqueria

En estos casos, la mayoría de las veces, los negocios montados están avocados al fracaso.

Si es tu caso, intenta buscar un empleo aunque el sueldo, en un principio, no sea lo que esperas.

¿Porqué? Pues porque en un negocio no es oro todo lo que reluce, ni todo el dinero que entra en la caja va a ir a tu bolsillo.

Cuando no es el caso y quieres abrir tu salón porque quieres ofrecer algo diferente y personal, lo primero que deberías hacer es desarrollar tu «Visión del negocio«.

Este ejercicio, tan poco usado, es fundamental y haciéndolo al principio te ayudará con el resto de tareas y a lo largo de toda la vida del salón.

Incluso, si con el tiempo, el negocio perdura y lo heredan tus descendientes, con ello en la mano podrán mantener viva la esencia del negocio manteniendo fiel a la clientela.

También servirá para hacer piña con tu Equipo, pues tod@s tendréis un objetivo común.

Pero es fundamental, a mi entender, tener claros los motivos por los cuales vas a abrir.

3.- ¿Voy a montar la peluquería solo/a o con socio/a?

Cuando te planteas abrir un negocio, sobre todo la primera vez, unas veces por miedo otras por temas económicos, una de las decisiones que tomarás es buscar una socio/a con quién compartir el riesgo y en quién apoyarte.

Plantéate que te va a aportar tu socio/a, conocimientos técnicos, solvencia económica, contactos, clientes, si es peluquer@ como tú, es fundamental que tengáis el mismo concepto y estilo para luego no desvirtuar la esencia del salón.

Montar la peluquería con un socio/a no es una mala opción siempre y cuando se hagan las cosas bien y se dejen sentadas unas bases claras y por escrito de lo que va a aportar cada uno/a al negocio y las responsabilidades y obligaciones.

Redactar este documento es fundamental para evitar problemas posteriores, al estar puesto por escrito y consensuado por todas las partes te evitará discusiones y dolores de cabeza.

¿Qué debo poner en el documento?

Todo lo que se os ocurra que pueda afectar al desarrollo del negocio, algunos ejemplos podrían ser:

  • Porcentaje económico de la inversión, que va a aportar cada uno/a.
  • Implicación en el salón, horas a cubrir, tareas especificas, obligaciones. (muy importante éste punto)
  • Roles de cada uno, quién tomará qué decisiones y porqué.
  • Condiciones de salida de la empresa o ampliaciones de capital.
  • Sueldos a cobrar, porque si vais a trabajar en el salón debéis poneros un sueldo desde el día 1 e incluirlo en el presupuesto inicial o plan de negocio.
  • Visión del negocio, misión y valores.
  • Objetivos a corto, medio y largo plazo.

Lo ideal es hacer un acuerdo de socios o pacto de accionistas, aunque te resulte muy rimbombante o pienses que eso solo es para las grandes empresas la verdad es que cada vez es mas común hacerlo y que te ayudará con tu empresa cuando cuentes con socios/as  en ella.

Te pongo un link para que puedas descargar un modelo en pdf, es del web accioneduca.org donde además de descargar esta fantástica plantilla tienes acceso a otros cursos interesantes.

4.- ¿Qué presupuesto tengo para abrir mi negocio de peluquería?

¿Cuánto dinero necesito para montar mi peluquería?

Muy importante a la hora de abrir un negocio es saber con que capital contamos y que parte dedicar a cada partida.

Este capital puede que lo tengas ahorrado, sea fruto de una indemnización por despido o de ayudas del sistema público de empleo que sulen dar los países para generar empresas.

Infórmate siempre primero con un asesor privado (merece la pena el gasto) y luego con la administración, no vayas directamente a la administración pública, porque muchas veces, debido a la saturación de trabajo que tienen los funcionarios, no te proporcionarán la información especifica de tu caso y puedes perder alguna ayuda.

Hay que tener en cuenta que no solo necesitas capital para montar el local, también necesitas para aprovisionamiento de productos inicial, para publicidad y lo más importante, para poder mantener abierto el salón como mínimo un año sin ingresos.

Dentro de ese capital necesario es importante incluir tu sueldo, pues tienes que sobrevivir y pagar tus gastos hasta que consigas estabilizar tu facturación.

Por ello en mi post «Plan de negocio de una peluquería» recomiendo que, por lo menos, la mitad del capital se dedique a reservas.

Como en todo lo que hacemos es imprescindible tener un plan, y en un negocio más todavía.

Sin un plan y sin saber de antemano en que te vas a gastar el dinero o cuanto tienes destinado a cada cosa, puedes encontrarte con un salón muy bonito pero el cual no puedas abrir porque te has quedado sin dinero para ello.

Mi recomendación, antes de pasar a la acción, planifica el recorrido.

5.- ¿Tengo posibilidad de pedir financiación? ¿Cuánto dinero pedir? ¿A quién pedirlo?

En la mayoría de los casos no tenemos la cantidad total para montar nuestro negocio y deberemos pedir dinero prestado.

Es muy importante saber la cantidad exacta que necesitas y es mejor pedir un poco de más que de menos.

En cualquier caso el dinero hay que buscarlo antes de comenzar el proyecto, pues cabe la posibilidad que empieces con tus fondos y que luego no consigas la financiación, con lo que pierdas lo invertido al quedarse el proyecto a medias.

Si lo pides al banco, este seguramente, además de un plan de negocio, te pedirá avales y algún documento que avale tu solvencia.

Puedes optar a los prestamos de ayuda al comercio proporcionados con aval público, en España se llaman ICO, a parte de que son avalados por el estado, los intereses son más bajos y suelen tener una carencia de uno o dos años, esto es que, no empezarás a devolverlos hasta que termine éste periodo de «gracia», algo muy interesante cuando comienzas con un negocio.

Puede ser que no tengas posibilidad de crédito con el banco, en ese caso deberás buscar financiación alternativa.

Pero en cualquier caso, huye siempre de los prestamos fáciles de internet, esa facilidad es un engaño que te hundirá en intereses abusivos y plazos imposibles de cubrir que te llevarán a la ruina.

Esa financiación puede venir también de amigos o familia, mi recomendación es que si lo pides a personas de tu entorno lo formalices con un contrato, por mucha confianza que tengas y vas a tener socios que cada uno/a lo pida y lo garantice personalmente en su entorno.

Aquí te dejo un enlace a un contrato de préstamo entre particulares «sin intereses».

Mi recomendación es que, el dinero que pidas prestado para el negocio lo uses solo para el negocio, si no, perderás el dinero, el negocio y la confianza de quién te lo prestó.

6.- ¿Dónde voy a abrir mi salón de peluquería?

La situación de la peluquería es fundamental si quieres que el negocio prospere.

Yo soy partidario de pagar más de alquiler o de compra porque al final te lo vas a ahorrar en publicidad y en quebraderos de cabeza.

La diferencia entre poner la peluquería en una calle con mucho paso o una secundaria puede ser de un 20 o un 30%, pero marcará la diferencia entre llenar el salón o no.

Y digo llenar el salón, porque tu serás el responsable de que continúen viniendo los clientes que entren.

También dependerá mucho de la zona, el poder adquisitivo y otros factores el que llegue a funcionar.

De todo ésto y más puedes leer en un post que escribí hace tiempo «La Ubicación de tu peluquería, aspectos a tener en cuenta«.

7.- ¿Cuál es el tipo de cliente/a al que va a ir dirigido mi negocio?

Importante antes de preparar un plan es saber a qué tipo de clientela voy a querer atender en el salón.

Porqué ello determinará tanto las marcas comerciales, la decoración y el tipo de Equipo que tendré que buscar.

Si va a ser de caballeros, de señoras o mixta.

Si va a ser de moda alternativa, más bien conservadora o una peluquería cool y que marque tendencia.

Cual será el poder adquisitivo de mi clientela.

Todo esto influirá en mi plan de negocio, porque si lo se sé de antemano podré adaptarme a mi visión del negocio.

Este punto va muy unido al anterior, en principio iba a ponerlos juntos, pero creo que es interesante separarlos y verlos individualmente.

8.- ¿Qué servicios voy a entregar en el salón?

Es importante saber el tipo de servicio que voy a dar a mis clientes en el salón, tanto si son cresta como si son colores naturales.

Tus protocolos y la forma de trabajar debes marcarla tu y para ello hay que estar preparad@.

Debes tener el nivel tanto técnico como de de liderazgo necesario para que seas quien marca el tempo de tu Equipo y maneje la batuta del buen rollo.

Debes escribir y saber enseñar tu arte, para que si en un momento determinado faltas, todo se siga haciendo igual que si estuvieras tu.

Además, un Equipo que sabe lo que tiene que hacer en cada momento es más dinámico y feliz que otro descoordinado y sin rumbo.

Debes intentar especializarte en algo concreto, ojo eso no quiere decir que si te piden otra cosa no la hagas, pero que ese servicio marque la diferencia.

Por ejemplo, mis salones se caracterizan por la perfección de las mechas que damos y en estar siempre a la última en coloración.

¿Eso quiere decir que no sepamos cortar? pues no, eso quiere decir que si quieres las mejores mechas de la zona tienes que venir a mi salón.

Eso se consigue con mucha formación y usando todos los ratos libres que tenemos investigando nuevas técnicas y productos.

9.- ¿Estás dispuest@ a luchar por el sueño de abrir tu peluquería? montar peluqueria exito

Esta es la pregunta más importante que has de responderte, porque has de saber que no todo será un viaje de placer.

No quiere decir que no lo vayas a disfrutar, solo que has de ser fuerte en muchos momentos en los cuales lo único que querrás es tirar la toalla.

Tienes que aprender a capear la incertidumbre y a arriesgar en algunos momentos, en definitivas, has de saber que vas a salir de tu área de confort.

Si has llegado hasta aquí, enhorabuena, porque te espera una maravilloso viaje y te aseguro que tras el, serás una persona muy diferente a la que empezó.

Empieza paso a paso y el primero que hay que dar es preparar un plan de negocio, viajar sin rumbo está bien para unas vacaciones de aventura, pero si lo que quieres es no perderte en el mundo de los negocios entonces, planifica.

Y no he de decirlo, pero cuenta conmigo si me necesitas.

 

 

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Los protagonistas María y Miguel

María y Miguel son dos amigos, los dos peluqueros y los dos son grandes artistas y apasionados de su profesión.

Aún recuerdan cuando se conocieron en al academia «Stylo Hair», eran dos pipiolos recién salidos del colegio, realmente no sabían aun, que ésto de la peluquería iba a ser su futuro, bueno Miguel un poco más que María, a la que había llevado su madre a la academia porque, «si no quieres estudiar, algo tendrás que hacer, ¿o piensas quedarte todo el día en casa tumbada?!»

Ya han pasado diez años desde entonces y hoy se han encontrado, por casualidad, en un evento de peluquería que se celebraba en la ciudad, donde se verían las nuevas tendencias de temporada. Algo que les ha ayudado a crecer es, saber que la formación es imprescindible.

María,

es una joven con mucho «nervio», siempre acelerada y poco centrada en un objetivo concreto.

Empezó en la academia por imposición materna, debido a que no quería continuar sus estudios y a su madre le pareció que, estudiar peluquería era algo al alcance de «sus capacidades».

Ella iba de mala gana y más por miedo a las represalias que por que le gustara.

Recuerda con horror ese primer día, con la bata rosa tan fea que le dieron y el olor tan fuerte que despedía la academia.

Al principio era un aburrimiento, todo el día con esas cabezas de goma, poniendo rulos y bigudies, sin saber porque.

Y lo de que no había que estudiar, ¡mentira!.

Que si dibujo técnico y artístico, matemáticas, química, dermatología, atención al cliente, … vamos, una pesadilla … que luego agradeció.

Pero a medida que pasaban los días y gracias a la pasión de su profesora, todo cambió y María empezó a disfrutar y a soñar.

Tras los dos años en la academia, María encontró trabajo de ayudante en una peluquería de su barrio, no era muy ambiciosa y era cómodo.

Estaba cerca de su casa y el horario soportable. Lo que peor llevaba era trabajar los sábados, pero como decía su madre «nada es perfecto hija».

Allí pasó los tres primeros años, el público era sobre todo gente mayor, mucha permanente, mucho rulo y cardado.

Hombres pocos y normalmente también mayores.

Entonces pasó lo que tenía que pasar, cada vez venían menos clientes, o bien fallecían o bien por su edad dejaban de venir y la dueña, una persona mayor, decidió que no quería trabajar más y se jubiló.

Les ofreció a ella y a su compañera quedarse con el negocio, pero decidieron que no tenían alma empresarial y se fueron a buscar trabajo.

Coincidió que era una época en auge y que sobraba el trabajo, por ello encontró trabajo rápido.

Era una franquicia de estas modernas, ¡qué cambio! gente de su edad, música de la que a ella le gustaba y muy buen rollo entre el Equipo y los clientes.

El sueldo tampoco era para tirar cohetes (y para llegar a algo decente, tenía que echarle muuuchas horas) y además tenía que trabajar dos domingos al mes, junto con todos los sábados.

Pero estar en un lugar tan dinámico le puso las pilas, también en ésta empresa le gustó que se apostara por la formación y todos los meses tenían dos días que pasaban en la central, donde aprendían técnicas nuevas y confraternizaban con los Equipos de otros salones de la franquicia.

De vez en cuando hacían galas y las llevaban de ayudantes, soñando que algún día estaría ella en el escenario, por supuesto en éstos casos no cobraba, pero era joven y le gustaba.

Aquí estuvo cinco años, saltando de salón en salón de la franquicia y creciendo como profesional y si, al final salió al escenario ;-)

Pero llegó un momento que no podía mejorar mas, se estancó, era muy buena oficial, sacaba muchísimo trabajo, estaba muy bien considerada y cobraba aceptablemente para «como estaban las cosas».

Entonces una amiga le habló que había un web donde podía poner su curriculum vitae y donde había salones certificados que buscaban miembros para sus equipos.

Le avisó que la llamarían del web, en caso de cumplir el perfil, para hacer una prueba (pues en ésta pagina certificaban a los candidatos) y conociéndola sabía que ella la iba a pasar con nota.

Así lo hizo y la llamaron…

Pasó todas las pruebas y como le dijeron más tarde estaba en el «Top 100».

Pronto se pusieron en contacto con ella y al cabo de unos meses empezó a trabajar de directora de salón en uno de los mejores salones de su ciudad.

Era maravilloso, con un entorno de ensueño, un Equipo motivado y formado y una clientela de alto standing.

El dueño les invitaba a todas las galas y formaciones que se hacían, incluso algunas fuera de la ciudad, donde también pagaba el viaje y la estancia.

La única condición, compartir la formación con los compañeros y subir información de las tendencias a la web y a las redes sociales del salón, para que sus clientes o futuros clientes vieran que siempre estaban a la última.

Y hoy tocaba una gran gala, ofrecida por un club de peluqueros, para mostrar las últimas tendencias de temporada, estaba encantada, con su Equipo al completo y con una noche por delante que prometía ser memorable.

Miguel,

un chico alto y bien parecido al que siempre le fascinó la belleza, vivió la peluquería desde muy joven, su padre, peluquero, se encargó de ello.

Ya desde pequeño ayudaba en el salón, cuando salía del colegio iba allí y tras terminar sus deberes se ponía a ver, a barrer los pelos, colocar los tocadores o limpiar los rulos.

Para él era como estar en el paraíso, además, a la peluquería de su padre iban muchas mujeres famosas y de porte espectacular, que hacían volar su imaginación sobre los peinados y maquillajes que les haría.

El día que comenzó en la academia fu increíble, por fin se empezaría a formar en su pasión.

A todo ésto ayudó tener de profesora a una maravillosa mujer, a la que le apasionaba enseñar y la belleza.

Miguel era algo mayor que los demás, su padre se había empeñado en que debía terminar el bachillerato antes de empezar en la academia y por ello sacaba de tres a cuatro años al resto de su curso, pero como era muy extrovertido no afectó mucho.

Fueron dos años maravillosos e hizo especial amistad un una chica llamada María, que a diferencia de él, que era calmado y reflexivo, ella era una polvorilla alocada.

Cuando acabó la academia, su padre tiró de contactos y le envió a Londres, a una de las mejores academias del mundo para que continuara su formación, fue un regalo que no se podía creer, se codearía con los mejores peluqueros del momento.

En aquella época la tecnología no era como ahora y por ello perdió el contacto con María.

En Londres pasó seis maravillosos años, los tres primeros en la academia y luego como parte del equipo docente y artístico de la firma.

De ahí y gracias a un Headhunter (cazador de talentos) de peluquería que le contactó, dio el salto y se fue a EEUU, donde durante dos años dirigió un salón en San Francisco.

Después de todo este tiempo, la distancia hizo mella y decidió volver a España.

Empezando a trabajar en el salón de su padre, donde ahora estaba y se encontraba un poco perdido, al no tener la misma visión que él sobre el negocio.

Por ello empezó a colaborar con un club de peluqueros, con los que hacía galas y formaciones, cuando el agotador trabajo en el salón se lo permitía, normalmente quitando fines de semana, vacaciones y horas de sueño.

Y allí estaba hoy, en su ciudad, en una gala que llevaban preparando varios meses y donde presentaban  las nuevas tendencias de temporada.

Su sorpresa fue mayúscula cuando al salir fuera del Backstage, para buscar a un compañero, se encontró de frente con María…

Continuará…

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En primer lugar darte las gracias por estar ahí, leyendo y siguiendo nuestro Blog.

Sin tu apoyo esto no sería posible.

Es el momento de hacer una reflexión del año 2016

Estamos a punto de comenzar un año nuevo, es un momento de gran energía donde psicológicamente podemos hacer borrón y cuenta nueva.

Si lo sabemos aprovechar, es el momento de implantar cambios, tanto en nosotros mismos como en nuestro entorno.

Y para aprovecharlo, estos cambios no han de ser demasiado bruscos, es un comienzo, pero debemos marcarnos metas e intentar acometerlas de una manera pausada y programada.

Es el momento de analizar cómo nos ha ido el año, que hemos hecho y cómo podemos mejorar.

Es el momento de hacernos preguntas y buscar nuestras respuestas.

En el caso de tu salón te puedo recomendar algunas preguntas, ahora coge papel y lápiz para apuntar las respuestas.

  • ¿Qué has conseguido en 2016?
  • ¿Es realmente lo que querías?
  • ¿Quién toma las decisiones? Tú o las circunstancias.
  • ¿Es realmente lo que querías?
  • Quédate sol@ en el salón cuando ya no quede nadie, mira a tu alrededor y reflexiona.
    ¿Te gusta lo que ves?
  • ¿Quién te acompaña en tu negocio?
  • ¿Es tu Equipo ideal?

No te limites a estas preguntas, piensa, seguro que tienes más en mente.

Y si no se te ocurre ninguna, mira éste post, lo leí hace tiempo, pero son preguntas para hacerse todos los años:

50 preguntas que te liberarán.

Muchas de las preguntas son dolorosas y responderlas con la verdad es duro, pero en ello está el crecimiento.

Estar leyendo éste post dice mucho de ti, significa que buscas un cambio, que no estás agusto donde estas.

Por ello te doy la enhorabuena, perteneces al 10% de la población mundial que se mueve en lugar de ser arrastrado por la corriente.

Y estás en el momento adecuado para ello.

¡A por ello! ¡El futuro es tuyo!

Nuestra reflexión del año 2016

Este ha sido un año increíble para nosotros, arrancamos un proyecto largamente gestado y en el que teníamos mucha ilusión.

Conseguimos ayudar a muchos compañer@s directamente y esperamos que a muchos otros a través de nuestros post.

Pero el año que entra va a ser increíble.

Tenemos ya en marcha la segunda fase de Entre Peines y Números.

De ello te hablaremos pronto y estamos convencidos que no te dejará indiferente.

Hay nuevas incorporaciones al Equipo, que os iremos presentando poco a poco y a quienes iréis conociendo a través de sus post.

Una Universidad online y cursos presenciales.

DESDE EPYN TE DESEAMOS UN FELIZ AÑO 2017 LLENO DE ÉXITOS E ILUSIONES CONSEGUIDAS

 

Reflexión del año y propósito para el año nuevo

Una reflexión del año pasado nos ayuda a conseguir nuestros propósito del año nuevo

 

 

 

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Reflexión

Esta crisis se está haciendo larga, muy larga y en la mayoría de los casos está acabando con negocios de muchos años.

 

No es una crisis como las anteriores y ese está siendo el problema.

 

Fundamentalmente están creciendo los negocio más jóvenes, en el caso de las tecnológicas, se llaman startup.

 

No triunfan porque sean tecnológicas y porque vivamos en el mundo de las tecnologías.

 

Triunfan porque hacen las cosas de un modo diferente e innovador.

 

En crisis anteriores, el modus operandi era hacer recortes, ahorrar y aguantar el tipo hasta que pasara el temporal.

 

En esta vemos que pasa el tiempo y no se soluciona.

 

Nos quejamos de que no hay crédito y que por ello no se soluciona el problema.

 

Se ha recortado tanto en las empresas, que la calidad ha bajado hasta el punto, que ya no se puede cobrar lo que se cobraba.

 

Y entonces se empiezan a hacer ofertas.

 

Se hacen ofertas, no para atraer más público, sino para adecuar el precio al nivel del servicio.

 

Si estamos al día sobre nuestro sector, vemos, que hay cadenas que no paran de crecer y salones que destacan, y no por sus precios de saldo.

 

En éste momento de crisis, nosotros creemos que, el modelo de peluquería ha de ir hacia la Excelencia.

 

Hay que cambiar la manera de pensar y hacer.

 

Eliminar nuestros paradigmas.

 

Porque como en toda evolución, hay que cambiar, interiorizar los cambios y tener la mente abierta para seguir haciéndolo.

 

Si te gustado el post, compártelo y serás participe del cambio y del éxito de tus conpañer@s.

 

Gracias por seguirnos y contribuir al nacimiento de un nuevo modelo de Excelencia en la Peluquería.