
Reglamento interno peluquería: las normas que están en tu cabeza no sirven de nada cuando hay un problema.
Seguro que te suena esto: le dices algo a alguien del Equipo, te contesta mal, tú lo dejas pasar «por no liarla» y a la semana vuelve a pasar.
Y así, mes tras mes, hasta que un día explotas.
El problema no es tu Equipo, ni tu carácter.
El problema es que en tu salón las reglas no están escritas, ni firmadas, ni conectadas con el convenio.
Y cuando las cosas se tuercen, lo que dices de palabra no vale nada. Lo que vale es lo que está por escrito.
Estas son las situaciones más habituales que me encuentro en los salones de peluquería y estética, y cómo un buen reglamento interno te las quita de encima.
¿Qué es un reglamento interno de peluquería y para qué sirve?
El reglamento interno es el documento que recoge, por escrito, cómo se trabaja en tu salón: horarios, ausencias, imagen, trato a la clienta, higiene, caja, móvil, redes sociales… y qué pasa cuando alguien no lo cumple.
No es un capricho del jefe. Es la forma de que tod@s sepan a qué atenerse.
Un reglamento interno peluquería bien hecho tiene que hacer tres cosas:
- Concretar las normas del día a día de tu salón, no copiar frases genéricas.
- Conectar cada falta con el convenio de peluquería, porque es el que marca qué es leve, grave o muy grave y qué sanción corresponde.
- Estar firmado por cada persona del Equipo, para que nadie pueda decir que no lo conocía.
1- Llega tarde otra vez y me contesta «a mí nadie me avisó».
Y tiene razón.
Si la hora de entrada, el margen y cómo se avisa de un retraso no están escritos y firmados, es tu palabra contra la suya.
El convenio de peluquería lo deja muy claro: hasta 3 retrasos en un mes que no sumen 30 minutos es falta leve, y más de 3 retrasos sin justificar ya es falta grave.
Pero para aplicarlo tienes que poder demostrar que la persona conocía la norma.
Un reglamento firmado por cada miembro del Equipo acaba con el «nadie me avisó» para siempre.
2- Falta un sábado con un justificante que no me convence.
El sábado es el día que más factura tu salón, y una ausencia te descuadra la agenda entera.
Lo que mucha gente no sabe es que el convenio no trata igual una falta en martes que en viernes, sábado o víspera de festivo.
La primera es leve. La segunda es grave.
Si tu reglamento recoge cómo y cuándo se avisa una ausencia y en qué plazo se entrega el justificante, ya no hay discusión.
3- Se pasa el día con el móvil y no sé si puedo decirle algo.
Puedes. Pero no así.
La bronca delante de una clienta no sirve, y además te quita a ti autoridad.
Lo que funciona es una norma clara: el móvil se guarda durante los servicios y se usa en las pausas, fuera de la vista de la clientela.
Con la norma escrita, la primera vez es una amonestación verbal, y si se repite, ya tienes base para ir más allá.
4- Me pide un día de asuntos propios un sábado de diciembre.
Y tú, por no quedar mal, se lo das.
El convenio da 4 días de asuntos propios al año, pero con condiciones: no pueden ir seguidos, ni en viernes, ni junto a un festivo o las vacaciones, ni en diciembre, ni coincidir con el día libre de un compañer@.
Si esas condiciones están en tu reglamento, no tienes que negociarlo cada vez. Está escrito y es igual para tod@s.
5- Terminamos tarde con una clienta y luego me reclaman horas extra.
En nuestro sector las horas extraordinarias están prohibidas por convenio.
Lo que sí existe es la obligación de terminar el servicio de una clienta que entró antes de la hora de salida, con un máximo de 30 minutos.
Ese tiempo se anota y se compensa primero con descanso, de mutuo acuerdo. Solo si no hay acuerdo, se paga a final de mes.
Si no lo tienes regulado ni registrado, cada minuto de más es una discusión, o una reclamación.
6- Se ha ido una chica del Equipo y se ha llevado a mis clientas.
Este es el que más duele.
Llevas años construyendo tu cartera y alguien empieza a ofrecer servicios a domicilio a tus clientas, con tu agenda y tus teléfonos.
El convenio considera falta muy grave trabajar por cuenta propia o para otro salón sin autorización escrita.
Pero si en tu reglamento no queda claro que la clienta es del salón, que la agenda es del salón y que los datos no salen del salón, te va a costar mucho defenderte.
7- La bronca se la eché de palabra hace un mes, y ahora no tengo nada.
Esto me lo encuentro muchísimo.
Aguantas, avisas de palabra, vuelves a aguantar… y cuando por fin decides actuar, ya no puedes.
Porque las faltas prescriben: las leves a los 10 días, las graves a los 20 y las muy graves a los 60 desde que te enteras.
Y si llegas a un despido sin nada por escrito, lo normal es que se declare improcedente, y eso son 33 días de salario por año trabajado.
En un juicio laboral no te preguntan qué pasó. Te preguntan qué puedes demostrar.
¿Y si mañana entra la Inspección de Trabajo?
Basta una queja para que te visiten.
Y lo primero que te van a pedir es el registro de jornada y, cada vez más, el protocolo frente al acoso, que es obligatorio para todas las empresas, también las pequeñas.
Si todavía no tienes claro cómo llevar el registro, te lo explico paso a paso en Control horario para trabajadores en la peluquería.
Con un reglamento bien hecho, la visita es un trámite. Sin él, es un susto.
Cuidado con las plantillas que circulan por internet.
Antes de que te descargues lo primero que encuentres, ten en cuenta esto.
Muchos modelos de reglamento que se venden online están hechos para otros países, con leyes que aquí no existen.
Otros son tan genéricos que valen igual para una ferretería que para un salón de estética.
Y otros inventan sanciones que la ley no permite.
Por ejemplo, en peluquería una falta leve solo se puede sancionar con una amonestación, verbal o por escrito. Nada de quitar días de sueldo. Si lo haces, la sanción se anula.
En España, el régimen disciplinario de tu salón lo marca el convenio estatal de peluquerías, institutos de belleza y gimnasios. Tu reglamento tiene que encajar con él, artículo por artículo.
Si todavía no lo tienes a mano, aquí puedes descargar el texto completo:
Es la publicación oficial del BOE de 22 de octubre de 2024 (BOE-A-2024-21671). Está vigente hasta el 31 de diciembre de 2026 y se prorroga de año en año si nadie lo denuncia.
Si prefieres consultarlo en la fuente oficial, también lo tienes en la web del BOE.
Un reglamento no es para castigar. Es para que el salón funcione.
Cuando las normas están claras, el Equipo sabe a qué atenerse y tú dejas de ser el malo de la película.
Y si notas que el problema va más allá de las normas, que el Equipo no responde o que hay mal ambiente en el salón, échale un vistazo a 9 señales de que necesitas ayuda con la gestión de tu peluquería.
No tienes que discutir cada retraso, cada día libre o cada foto subida a Instagram.
Está escrito, está firmado y es igual para tod@s.
Y eso, créeme, mejora el ambiente del salón más que cualquier charla motivacional.
Tu reglamento interno peluquería, listo para usar.
Por eso he preparado un reglamento interno pensado solo para salones de peluquería y estética en España, adaptado al convenio estatal 2024–2026.
No es una plantilla genérica. Es lo que yo uso en mi propio salón.
Qué incluye:
- Reglamento completo con 11 apartados: jornada y puntualidad, imagen y uniforme, atención a la clienta y agenda, higiene y desinfección, producto y caja, móvil y redes sociales, protección de datos y convivencia.
- Tabla de faltas y sanciones: cada conducta del día a día del salón conectada con su artículo exacto del convenio, para que sepas qué es leve, qué es grave y qué es muy grave.
- Protocolo de higiene con la tabla de limpieza, desinfección y esterilización por tipo de material.
- Plantillas de amonestación verbal y por escrito, listas para rellenar y entregar.
- Documento de recibí para que cada persona del Equipo firme que lo conoce, y un ejemplar para el trabajador con casilla de firma en cada página.
- Plazos de prescripción de cada falta, para que no se te pase el momento de actuar.
Rellenas tus datos donde está marcado, lo presentas en una reunión de Equipo y lo firman. En una tarde lo tienes funcionando.
Precio: 29 €
👉 DESCARGA AQUÍ EL REGLAMENTO INTERNO DE TU PELUQUERÍA
Piensa en lo que te cuesta un solo conflicto mal resuelto: una clienta que se va, una compañera quemada o un despido improcedente.
El reglamento cuesta mucho menos.
Preguntas frecuentes
No sé nada de leyes, ¿lo voy a poder usar?
Sí. Está escrito en lenguaje sencillo y solo tienes que completar los datos de tu salón.
Tengo solo dos o tres personas, ¿me sirve?
Sí. De hecho, en los salones pequeños es donde más se nota, porque cualquier conflicto afecta a tod@s.
¿Tengo que registrarlo en algún sitio?
No. En España no hay que depositarlo en ningún organismo. Basta con entregar una copia a cada persona y que firme el recibí. Si tienes delegado/a de personal, infórmale antes.
¿Y si alguien no quiere firmar?
Firmar el recibí no significa estar de acuerdo, solo que lo ha recibido. Si aun así se niega, firman dos testigos de que se le entregó.
¿Sustituye a mi gestoría?
No. El reglamento te ordena el día a día y te prepara para actuar bien. Para un despido o un caso complicado, consulta siempre con tu gestoría laboral.
¿Es obligatorio tener un reglamento interno en una peluquería?
No hay ninguna ley que lo exija. Lo que sí es obligatorio es el registro de jornada y el protocolo frente al acoso, y un buen reglamento interno peluquería los integra. Además, sin normas escritas y firmadas te será muy difícil sancionar una falta o defender un despido.
Y si tienes cualquier duda, ya sabes que puedes escribirme por mail o por WhatsApp. Estaré encantado de ayudarte.

